lunes, 10 de noviembre de 2008

Confesión

¡¡¡Yo también me reuní con Canaan!!!

Digo, todo el mundo tiene derecho a ganarse sus quince minutos de fama, ¿no? Digo, es un decir.

La infelicidad

Gonzalo, de 58 años, aún trabajando de abogado.

Me deprimo de sólo pensarlo.

Humpf!

Cuando desperté ya estabas ahí.

Con toda tu antipática inmensidad.

¡Puta madre! - fue mi primera exclamación al verte.

Y cómo te odié.

Te odié por que sabía que no tenía escapatoria. Te tenía que soportar y no tenía ni siquiera el más legítimo derecho al reclamo. El más elemental derecho de decir "no quiero".

Lo peor es que no me sorprendiste. Yo te sabía.

Incluso las últimas horas de ayer las contaminaste con tu certeza.

Y ahora te tengo que soportar mientras, como si tuvieras ganas de joder aún más, te empeñas a hacer que cada segundo de tu presencia sea más largo que el anterior.

¡Puta madre! - sigo repitiendo.

Cómo te odio, lunes.

Y un día volví ...

Usualmente es fácil ir a ver un partido del Cristal.

Usualmente no hay mucha gente, sólo la necesaria. Consigues un buen sitio sin tener que ir muy temprano, no es tan peligroso llegar ni salir. En fin.

Ayer llegué al estadio sólo tres minutos antes de que empiece el partido y, lejos de lo que me imaginaba (poca gente, nada de colas) considerando que nos habíamos alejado del campeonato y que habíamos perdido el último partido, me encontré con larguísimas colas, un huevo de gente, hartos revendodores, hartos zampones, policias paranoícos, caballos resoplando, alguno que otro choro por ahí. En fin. Tres veces la cantidad de gente que usualmente va.

¡Carajo! - pensé - Y eso que perdimos, imáginate si le hubieramos ganado a las gallinas.

Luego me sentí feliz de ser parte de una hinchada que es recontra seguidora y termina llevando más gente que los otros equipos populares.

Entré al estadio 15 minutos despues de iniciado el partido luego de hacer una larga cola para comprar la entrada y otra larga cola para pasar los controles. Ya adentro me encontré con lo que temía: no había dónde sentarse.

Okey, si había dónde sentarse pero no había. ¿Caspisci? Osea, quitando las partes bajas de la tribuna que están tapadas con las banderolas que colocan ahí y el quinto de tribuna separada para la hinchada visitante, sólo quedaba ponerse bien al costado, casi pegado a popular y con una pésima vista. Así que opté por hacer algo que no hacía hacia años (nótese como caigo en la cacofonía redundante sin que me importe un pito): me metí a la barra.

Y ahí tuve que ver el partido saltando y cantando luego de casi tres años. Grité dos goles y me canté todas las que me sabía - que no fueron todas las que se cantaron por que algunas, sólo algunas, eran nuevas - y cuando salí me di cuenta que todavía tengo la garganta de barrista y que eso de gritar incoherencias por 90 minutos termina siendo una buena catarsis.

Contento y exhausto encaminé el rumbo a mi pisito donde me limité a almorzar y tumbarme en mi cama.

Y quien lo diría. un día volví a la barra ... y creo que voy a regresar pronto.

Había sido bonita la barra, caray. Digo, es un decir.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

No lo dije antes ...

... pero el concierto de Loquillo, al que también fui el mes pasado, me gustó mucho.







Nada más que decir.

martes, 4 de noviembre de 2008

Cristo es peruano.

O si no, mírenlo como lleva orgullosamente la blanquirroja en este simpático ambientador para el carro.


Esta bien, esta bien, no se ve toda la blanquirroja. Pero nadie me va a poder decir que ese no es el inicio de la franja roja que cruza el pecho. Digo, es un decir.

Visto en: Esto no, eh?

- (Pausa) -

El taxi dobla a la izquierda, tu mano no logra alcanzar el monedero, se te cae el libro que está sobre el folder encima de la billetera que no alcanzaste a guardar que está encima de tu celular que, como no has bloqueado las teclas, está que llama a alguno de los teléfonos de tu agenda.

Por fuera otro taxi cierra a la combi, un tico destartalado escucha a Antonio Cartagena, en tu taxi suena "La Inolvidable" y más allá dos coaster de la ruta que va a La Marina (Callao, La Perla) empiezan la clásica carrerita para amenizar el día más que para ganar pasajeros.

Y de pronto, te invade un pensamiento de paz, recuerdas la tarde del día anterior, el cansancio, el descanso del músculo, tu reencuentro en tu cama, la tranquilidad, la paz de la felicidad, la alegría más simple y pura mientras ves el día oscurecerse lentamente en tu ventana. Un cigarrillo.

Y sonries. Sonries mucho.

El taxi acelera de frente, por fin coges el bendito monedero y te apresuras a sacar las siete luquitas de la carrera, el libro se te terminó de caer y se perdió el número de la página en que estabas, el folder también se resbaló y tu billetera se ve ahí - indefensa - y en el celular escuchas la voz de alguien que - contestando tu llamado involuntario - grita ¡Aló, aló!

El otro taxi sigue a tu costado, ya no se escucha a Antonio Cartagena pero en tu taxi sigue sonando "La Inolvidable" y pasan otras coaster rumbo a La Marina (San Miguel, todo Universitaria).

Y sigues sonriendo.

martes, 28 de octubre de 2008

Miau, dijo el gato.

Esa frase la escuche aplicada cuando sucedían cosas que eran evidentes.

Y me viene a la cabeza hace días con todo este escandalete de los audios, mails, y demás.

Y es que ... era evidente. Digo, ¿a alguien le sorprende? Osea, cuando tuvimos que elegir al APRA por sobre el lumpen ... ¿acaso nos quedaba resquicio de duda sobre el tipo de gente que estabamos llevando al gobierno?

Osea ... ¿acaso soy el único que se acuerda que todo esto es sinónimo de "gobierno aprista"?

Es que, de verdad, en serio ¿Alguien se sorprende? O, lo que es más, ¿de verdad alguien cree que tal o cual compañero o compañera no sabía del tema?

La verdad que yo no.

Ahora, es claro que el escándalo no es patrimonio exclusivo de estos señores pero si les es condición "sine qua non". Digo, es un decir.

Coherencia

Y si, yo también fui al concierto de Calamaro. Aunque eso a estas alturas no sorprende a nadie. Por el rebote de evento, pareciera que en vez de las 15 mil puntas que estuvimos ahí debieron haber por lo menos el doble.

Y bueno, yo estuve ahí, acompañado de mi alegría, con una cerveza en la mano y un cigarrillo cerca. Cantando algunas entre dientes y otras a voz en cuello. Mientras todo el resto de personas a mi delante se empeñaban en que su emoción me haga aún más difícil ver al artista.

Y si bien la multitud le dio al cantante el reconocimiento popular que se merece. Yo no estaba ahí para mezclarme en el grupo y repetir como repitieron todos que el hombre era un maestro. Siempre rehuyo a la masificación de mis gustos. yo estaba ahí en un acto simple de coherencia.

Coherencia con lo que soy y lo que fui. Sobretodo lo que fui. Por que yo escuchaba a Calamaro antes incluso de Alta Suciedad. Por que mientras a quienes se guían por los gustos del díal aún no les habían presentado a Calamaro y se meneaban en los chorreantes ritmos de las Spice Girls y los Backstreet Boys, yo ya escuchaba a Calamaro. Entonces resultó que yo no fuí a ver al artista que canta sino que me presenté a hacer lo mismo que vengo haciendo hace casi 20 años: deleitarme - en un rito cuasi personal - con la música que me ha acompañado tanto tiempo.

Por eso me sentí cómodo estando atrás, que lo importante no era verlo sino escucharlo. Como siempre fue, como siempre será.

Un simple acto de coherencia, con lo que fui, con lo que soy y con lo que seguiré siendo.

Y lo mejor de todo: sólo con mi alegría, mi alegría personalísima, que me ilumina hasta el rincón más oscuro y que convierte todo acto simple en acto genial.

Aunque, valgan verdades, la explanada del Monumental en tanto localidad para conciertos es una buena mierda. Digo, es un decir.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Charlas de Estadio - Historia 1

- Pero tranquilo pues huevón. Total, va a volver ¿no?
- Eso es lo que no sé, pe. Espero que sí ... pero no sé.
- Osea qué? Fácil no regresa.
- Fácil no. Y es que el tema no es que no regrese por que puede que sí ¿entiendes? Es solo que no se sabe cuánto le va a tomar este tema. Osea, primero se va por un tiempo ¿ya? De ahí se supone que tendría que venir a Lima pero no lo va a hacer por que tiene que irse pa otro lado a ver otros temas que, si no los ve en ese momento, luego se le va a complicar.
- Y luego se vuelve a ir.
- Si. Y por eso es que no sabemos en realidad cuánto tiempo no va a estar.

Faltaban más o menos veinte minutos para el inicio del partido. Como siempre yo estaba ya sentado esperando que salga el equipo para pararme en la grada y ver a mi esportin querido. Hacían ya cinco o seis minutos que estos dos causas se habían sentado a mi costado. Jean, camisa, casaca también de jean (de esas que tienen peluche en el cuello). Se sentaron a mi costado sin mirarme - yo tampoco los miré sino hasta despues de escuchar todo - y empezaron a hablar.

La típica pareja de causas, amigos de toda la vida, donde uno brinda apoyo al que lo necesita por que uno de ellos se veía - se sentía - especialmente triste. Luego de seguir las primeras frases de la conversa entendí el dramón. La pareja del segundo se iba a algún lado y la relación se vio forzada a romperse. Nada original, pensé.

- Pucha, pero la esperas pe huevón. Que tanta palta te haces.
- Si, bueno, hubiera sido una opción. Pero ella la sacó de plano. Cuando hablamos de su viaje dijimos que nada de tener relaciones a distancia, que son difíciles, que no pagan, que lo mejor sería que terminemos y luego veamos.
- Osea que ella quiso terminar desde un inicio.
- No es que haya querido terminar. Es que yo también la cagué pe. Cuando dijo eso de "relación a distancia" yo puse una caraza que noté cómo cambió la forma que miraba pe y por eso dijo lo de que es difícil, que mejor no, que mejor terminamos. Y yo, pucha, por huevón no dije nada. "Si" dije, va a ser mejor. Y acá estoy pe, cagado.
- Pero no entiendo. Si ella no quiere terminar, tú no quieres terminar. ¿Pa qué cha terminan?
- Es que habíamos quedado que íbamos a terminar. ¿No te estoy diciendo?
- Claro, claro. Pero igual no entiendo.

El silencio de los causas coincidió con una fría corriente de aire. Saqué un cigarrillo y lo prendí.

- Puta, ¿sabes qué me gustaría hacer?
- ¿Irte con ella?
- No. Me gustaría poder ir corriendo al terminal y bajarla del carro. Pucha, y que ella se quede.
- Pero anda pe huevón. ¿Por qué no vas?
- ...
- ...
- No, ni cagando. De acá hasta allá me demoro como media hora y su carro está saliendo ahorita.
- Osea que mientras estás sentado acá, ella se quita.
- Hhhhmmmajá
- Y tu te quedas acá cagado, viendo al Cristal.
- ¿Oe, pendejo, tu me estas queriendo ayudar o me estas queriendo cagar más?
- Pe riéte pe huevón. No vas a estar cagado todo el rato. Total va a regresar. Ta que ya es pa que te dejes de huevadas. Total, cuando llegue a ... a ¿A donde se va?
- Al culo del mundo se va, no sé que sitio de mierda es.
- Ya, cuando llegue ahí te va a llamar y van a estar hablando todos los días. Así que no te me hagas el triste por las huevas.
- Yo no pensé que me iba a coger tan fuerte, la verdad.
- ¡Fuera de acá! Yo te conozco compadre, tu eres así de huevón.
- Y pucha, ayer me abrazó fuerte cuando se despidió. Nunca la había sentido así. Nunca.
- ...
- ...

El cigarro se acabó y yo, cansando de estar sentado en el frio cemento me paré. Los causas también se pararon a mi costado.

- Cuando se quitó, me abrazó y me dijo que me amaba.
- Que chévere. Cariñosa ¿no?
- Y yo también la amo, Mario. La extraño un huevo. Y por la santa que la voy a esperar. Dos años si es necesario, yo la espero. Vamos a volver a estar juntos.
- Claro pe. Ya te dije, no es para tanto chongo. El tiempo va a ir pasando rápido. Antes que te des cuenta, ya van a estar juntos otra vez.

¡¡¡Fuerza Cristal!!! Por más interesante que fuera la historia, la celeste salía al campo y yo grité interrumpiendo toda la conversación. La gente de las barras empezó a cantar, yo me despreocupé del dramón y empecé a aplaudir al equipo ya que, a fin de cuentas, para eso había ido al estadio. Se soltaron papelitos, se prendieron extintores, se estiraron banderolas y la gente empezó a cantar.

Volveremos, volveremos. Pero yo te digo una cosa, Mario. Volveremos otra vez. Yo no la voy a dejar ni cagando. Volveremos a ser campeones. Por mi santa madre que yo voy a estar con ella.Y a la copa otra vez. ¡¡¡Vamos Cristal!!!

Antes de concentrarme en el partido, voltié a ver al muchacho. Saltaba agitando la mano, gritando, con los ojos rojos. Y repetía el mismo cántico que cantabamos todos: volveremos, volveremos, volveremos otra vez. Y lo vi un toque más. No sé. Todos cantabamos que volveremos a ser campeones ... pero él no. Mientras gritaba "volveremos, volveremos otra vez", yo sabía que se refería a otra persona que tal vez - pensé - se encontraba efectivamente saliendo de la ciudad en ese preciso momento.

A veces las barras no sólo sirven para decirle a tu equipo cuánto lo quieres. A veces sirven para mandar mensajes de amor de otro tipo. Todo es cuestión de cómo las cantes. Digo, es un decir.


martes, 7 de octubre de 2008

Pocas veces en mi vida ...

...

he probado algo tan desagradable como la bebida Sobe (si, esa del renacuajo que baila).

Es más, estoy rastreando que mis actuales males estomacales se remontan, curiosamente (aunque no puedo probar mis afirmaciones), hasta el mismo día en que tuve la tonta idea de comprar esa gelatina royal disuelta en suero.

Como diría el tío Melcocha (y usando la psicología inversa que él tan sabiamente sabe aplicar): ¡¡¡¡Cómprenla!!!!

Digo, es un decir.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Antojo.

Me acabo de enterar que la única empresa gringa cuyas acciones no se han ido al suelo es .... Sopas Campbell.

Y me ha entrado una curiosidad por saber a qué saben esas dichosas sopas en lata. ¿Alguien sabe si en algún lugar se importan esas empresarialmente exitosas sopas en lata resistentes a la crisis?

Además ... ya me cansé de las sopas Ramen. Digo, es un decir.

lunes, 29 de setiembre de 2008

Charlas de estadio

Ya lo había dicho antes. Soy un asiduo visitante de la tribuna oriente del San Martín cuando juega mi esportin querido. Hace años que voy y lo voy a seguir haciendo por muchos años más.

Yo ya tengo incluso un sitio que considero "mi" sitio. Un lugar ubicado a las tres cuartas partes del largo de la cancha que me permite estar cerca de la tribuna popular y escuchar lo que canta el extremo y algo alejado de la barra de oriente para evitar que ellos, parados en las graderías, me tapen la visión del campo. Y me ubico en la grada superior de toda la tribuna por que me gusta ver el partido parado y en esa grada no tapo a nadie por que ... no hay nadie atrás. Además, si es que me canso, puedo sentarme tranquilamente y no fastidio a nadie.

Usualmente voy solo. Tengo acompañantes ocasionales pero la mayoría de veces voy sólo. Y no me hace sentir mal. Al contrario, entre el Cristal y yo existe una de esas relaciones que son eminentemente personales. No me fastidia que me acompañen - es más, algunas compañías me gustan harto harto - pero tampoco me es difícil estar sólo.

Durante el partido yo grito. Hablo, puteo, grito y canto las barras que me acuerdo de cuando iba a las barras. Que sí. Hace años yo iba a las barras. Estuve en la barra popular y también estuve en la barra de oriente. Luego, cuando las barras se fueron poblando de muchachillos palomillas, decidí ir a sentarme al costado. Eso no significó medra en mi bolsillo porque yo siempre me compré mis entradas y nunca hice usufructo de las entradas de barra. Así ningún palomilla iría a entender que tenía mi lealtad o mi obediencia a cambio de un ticket que costaba sólo 11 soles (actualmente cuesta 16). Sentándome al costado encontré más tranquilidad. Aplaudía cuando me daba la gana, cantaba cuando me daba la gana, gritaba cuando me daba la gana, puteaba cuando me daba la gana y no había nadie que me empujara. La comodidad.

Usualmente yo llego al estadio entre 40 o 20 minutos antes del partido. A no ser que mi experiencia me diga que va a haber buena afluencia de público y que resultaría recomendable estar más temprano, siempre llego con esa anticipación. Lo normal es que 30 minutos antes del partido yo ya esté sentado, ataviado de acuerdo a la estación (short cualquiera, polo blanco cualquiera, camiseta cervecera y sombrero cervecero en verano - pantalón, camiseta cervecera, casaca y chalina cervecera en invierno), jugando con mi celular a la espera de que empiece el partido.

Y es a este punto a donde quería llegar.

A medida que se acerca el inicio del partido, las personas van llegando al estadio. Y se van sentando. Y como la ubicación que yo escogí es una de las mejores en esa tribuna, me veo rápidamente rodeado de gente. Así, se han sentado a mi costado hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes, ancianos, amigos, familiares. De todo. Y así, mientras esperaba el inicio del partido he sido mudo testigo de todo tipo de conversaciones. Quejas, reproches, deseos, historias, declaraciones de amor, declaraciones de odio, secretos e intrigas. Cosas que uno no presta atención pero que igual escucha y así, de tanto escuchar, algunas veces terminas viendo que la realidad, por todos lados, más que "mejor que la ficción" es "la fuente por excelencia de la ficción".

Frases adecuadas, diálogos interesantes, moralejas sabias. Cosas que realmente merecerían dejar la fugacidad de un diálogo de estadio y fueran recogidas por alguien. Y luego me pongo a pensar ¿No será por algo que estoy yo escuchando todo eso?

Y así, a medida que recuerde ... iré relatando esas cosas. No tanto por que quiera hacer literatura sino por que me parece que de esa forma me iré liberando del cúmulo de cosas que escucho, que imagino, y que creo escuchar mientras espero que empiece el partido.

Claro, eso será con las que recuerde, por que cuando sale el Cristal y empieza a jugar ... me olvido de todo. Digo, es un decir.

martes, 16 de setiembre de 2008

Placeres

Existen placeres que nadie reivindica.

Y eso se debe no sólo a reparos de conservadurismo o de cierto pudor hedonístico sino a que, en algunos casos, nadie les presta atención.

Ayer me tope con uno de ellos que, casi omnipresente, recibió alguna vez un pensamiento de mi parte pero, siendo éste tan breve, no prosperó a hacerse una opinión. Pero ayer fue diferente. Volví a disfrutar el placer y decidí no volverlo a ignorar.

¡Que cosa tan buena de rica y agradable es meterse a la cama!

Y si, luego de varias horas de oficina y muchas horas de manejada, acostarse y abrigarse es un verdadero placer. Ya sea sólo o acompañado (y si, algunas veces me acompañan), prepararse para el reposo de la carne (la mas de las veces) es una situación que merece disfrutarse.

Ahora tampoco veo las horas de llegar a mi casa, sólo para poder acostarme. Digo, es un decir.

Descubrimiento

Existe cierto placer morboso en pagar por adelantado todas las cuotas de tus deudas.

Aparte de la certeza de que le estas jodiendo el negocio al prestante que deja de recibir ingentes cantidades de intereses ... sales con una tranquilidad que ni les cuento.

Tanto así que hasta te provoca prenderte un pucho.

No veo la hora de hacerme de otra deuda sólo para poder pagarla cuanto antes. Digo, es un decir.

lunes, 15 de setiembre de 2008

Los lunes ...

... son un gol en contra para la felicidad de todo ser bípedo racional.

domingo, 14 de setiembre de 2008

Metablog

Con esto del 3108 day y los 20 mejores blogs peruanos y los 5 que cada uno recomiendo, he levantado la mirada, visitado el vecindario y me parece que el cotarro contínua algo alborotado.

Y creo, entre los varios puntos, que algunas reacciones las motivó estas declaraciones.

De pronto, el señor Cisneros volvió a estar en boca de todos que le critican su crítica.

Pero ... ¿saben una cosa? Yo pienso igual que él. Y lo que dice no me ofende por que ... yo no me veo reflejado en su crítica. Y ojo que no lo hago por empatía al declarante por que en ese campo, yo le creo a mi hermano. Claro que la tolerancia es el principio Nº 1 de todo y al igual que con la gente que pinta el pelo de cyan ... yo dejo pasar.

A veces pienso que me gustaría poder comentar más cosas de mi interés acá en Digo pero ... creo que hay gente que ya lo hace y muchas veces desde un punto de vista más ilustrado que el mio. Y a no ser que tenga algún punto especial que decir de mi propia cosecha, prefiero no redundar.

Y entre los blogs que consumo con fruición hay varios. Así que aprovechando que ya pasó el cargamontón (odio las aglomeraciones innecesarias) pasaré a recomendar algunos.

Fronteras, blog español que habla precisamente de eso ... fronteras y la ridiculez de las mismas en algunos casos. Para mi es como oro líquido.
Fail blog, graciosísimo.
NSFW, para adultos. Interesante.
Vision Beta, que postea cosas que ni te imaginas. Y
WTF? Microsiervos. ¿Que puedo decir de este que no se haya ya dicho?

Si te interesan, dales una chequeada.

Bueno, y eso es todo por acá.

400

¡JA!

¿Quien lo diría?

Cuatrocientos decires and going, and going, and going ....

Cual conejito de duracell.

Y bueno, todos tenemos algún rasgo en lo que sobresalimos y el mio es, precisamente, la duración.

Largo aliento.

Iremos por otros 400 más, para empezar.

O por ver hasta dónde me dan los ánimos y el físico. Digo, es un decir.

martes, 9 de setiembre de 2008

Simple geografía.

Hoy leí que Chemo Del Solar busca la victoria.

Y yo pienso ... que es recontra fácil.

De la Videna, doblas a la derecha por Aviación y ... tres cuadras y ya está: La Victoria.

Mira que hay gente que no ve lo evidente. Digo, es un decir.

lunes, 8 de setiembre de 2008

Enrumbado.

Simplemente aguzo la vista y pienso. Las cosas podrían ser diferentes. El mismo pensamiento tras una nueva agudeza de vista. Es un constante pasar y pasar y repetir y repetir las mismas reacciones, la misma mirada, la misma sonrisa, el mismo giro, el mismo ángulo y la misma inclinación.

A veces me siento sorprendido, a veces no. A veces pienso en lo diferente y otras en lo igual. Las manos fijas en el volante pensando más en lo que no tienes que en lo que lograste y el camino adelante ... borroso. Con las plumillas avanzando a un ritmo que no logra encajar en esta fina garúa limeña, fallido intento de imitar lluvia, ya que o va muy rápido que hace chillar el vidrio o muy lento que no evita que se junten demasiadas gotas.

Y sigo pensando mientras esquivo los parches de las calles de esta ciudad llena de baches, la imposibilidad de que un carro ruede sin que encuentre en su paso motivos de golpe, salto, giro y esquivo.

Las cosas podrían ser diferentes.

Pero ... ¿quiero realmente diferencia?

El pentagonito se alza como una mole negra y oscura. Se adivina su presencia más que verse su silueta. El héroe lanza el grito al cielo nublado, brumoso, pluvioso. Los últimos rompemuelles golpean las ruedas del vehículo y yo siento ya el calor del heater que sin decir ni una sola palabra me clama a gritos su frustración en la imposibilidad de calentar adecuadamente un ambiente. Hace frio y no estas. Las cosas podrían ser diferentes.

Mientras espero que los ojos se me cierran, volteo buscando el lado más fresco de la almohada y me olvido de todos y de todo. Ahí ya no quiero diferencia, sólo quiero pausa. Sueño con decisiones tomadas y que no cambiaré, sueño con lugares añorados y que no visitaré, sueño con personas cercanas y otras no tanto. Sueño que manejo sin tener que evitar baches. Las cosas podrían ser diferentes.

Despierto con pesadez abdominal y deseo no despertar. Mezcla de cansancio y aburrimiento me aplastan a las sábanas tantas veces acomodadas y vueltas a acomodar y tantas veces arrugadas y vueltas a arrugar, bajo el calor facil del edredón y de espaldas a la vida que me llama desde cuatro metros. La rutina no me mata, me mata la incertidumbre. Si todo fuera igual no habría problema pero ... todo es distinto cada día. Las cosas son, paradójicamente, diferentes.

Vuelvo a salir y vuelvo a aguzar la vista, la misma mirada, la misma sonrisa, el mismo giro, el mismo ángulo y la misma inclinación. Y a veces, sorprendido, me sorprendo que no me importa que me sorprendan o me sienta sorprendido.

Need a vacation. Digo, es un decir.