viernes, 2 de noviembre de 2007

Al tomar un taxi 4: Piénsalo bien.

La organización económica por la que opté para no gastarme la quincena en guán es que todos los viernes (como hoy) yo me pago un emolumento. Es decir, voy al cajero y saco el monto fijado previamente por mi y con eso vivo hasta el próximo viernes. Ese monto X es lo que tenía que cubrir las necesidades básicas: comida (desayuno, almuerzo, comida), transporte a donde fuera que tenga o quiera ir, diversión (principalmente la entrada al estadio para ver a mi esportin querido), y alguna otra cosita. Fuera de ese monto X, los gastos regulares (celular, alquiler del pisito, seguro médico) y los irregulares (cine, teatro, comida especialmente especial, compras en supermercados) las hago directamente con cargo al saldo de la cuenta. Es decir, el cheque mio que me has de dar lo meto cada quincena, independientemente del día que toque, a la cuenta y cada viernes yo me pago mi propia dieta (que actualmente es la única que me queda por que la otra ya la abandoné). Asi vivo.

Bueno, lo preocupante era que X es un monto apreciable para una semana considerando que soy un mocetón soltero y sin mayores preocupaciones ni deudas (Gracias a papalindo no tengo deudas, ni tarjeta de crédito siquiera. Eso causó que cuando quise poner a postpago el celular la chica de Movistar, al no encontrarme ni en bancos ni en Infocorp, me dijera que no existo) pero no llegaba ni al miércoles. Es decir, X se iba volando y yo no sabía por qué. Hasta que lo descubrí.

Y es que la manía de tomar Taxi hasta por cinco cuadras se chupaba mi dieta. De siete soles en siete soles (algunas veces ocho o nueve) me iba quedando sin un cobre y mi capacidad de ahorro se iba por la calle. Si a eso le sumo que de la Urbanización donde vivo no me saca nadie a no ser que camine siete cuadras hasta la Panamericana (no me gustas San Borja y tu cultura del carro propio) se ve que hasta para ir a sitios a menos de dos kilómetros de mi hogar, regalaba la plata. Eso causaba que X no cumpliera la función y no resultara siendo X por que a término de la semana terminaba gastando X+Y y a veces hasta +Z.

Decidí, con tu gran apoyo y colaboración por cierto, empezar a moverme en transporte público. Regresé a las combis y descubrí que X no sólo duró hasta el siguiente viernes sino que me sobró un monto equivalente al 40% de X. Desde entonces, para mí tomar combi no es un fastidio, es una mina de oro. Claro, que el tiempo que se pierde y todo eso pero ... reducir tus gastos en un 60% u 70% lo compensa. Y además, como soy medio puño, estoy recontento. Por otro lado, yo siempre tuve la manía de leer en los carros (por lo que me estoy quedando ciego del ojo izquierdo) y mi retorno a las combis significó mi retorno a la lectura activa. Voy a tener plata y tiempo para leer ¿Se puede pedir algo mas?

Parece que voy a volver a ahorrar, quien sabe y me regreso a Buenos Aires una vez más. Digo, es un decir.

2 comentarios:

Dragón del 96 dijo...

A la madre... tanto gastabas en taxis? Oe, ponte unas tabatillas y a sacar pezuña, digo a caminar más.

Slaudos.

malu dijo...

ya vez amor yo te decia x fin me hiciste caso